Supongo que el título del post “chocante” pero creo que es una buena forma de presentarme y no me equivoco al pensar que la mayoría de las que leáis esto lo entenderéis enseguida.

Empezaré introduciendo el tema echando la vista atrás para hablaros de cómo era yo hace unos 20 meses… Yo, la mujer más empoderada que había en el mundo a mis nueve meses de embarazo, la que se había montado una idea de vida freelance ideal conciliando sin problema. Yo, la que trabajaba desde casa, ahora a la vez podría también cuidar plácidamente de mi hija…

Pues está más que claro no, ya os estáis imaginando cómo continúa la historia cuando de repente esa mujer empoderada y segura se da de lleno con la realidad…

El caso es que lo que os vengo a exponer es exactamente eso, una sensación de terrible culpabilidad. Esta sensación con la que convivo prácticamente desde que Gala nació. ¡Mi bebé! un bebé como todos que lo único que pedía o necesitaba era estar conmigo. En mis brazos, a la teta, durmiendo conmigo y de nuevo a la teta (así en plan bucle ya sabéis). Y es entonces cuando de repente me encuentro en mi “baja maternal” de freelance delante del ordenador con un bebé enganchado y con esa culpabilidad de saber que definitivamente no podía estar por mi trabajo al 100% y lo que era peor aún tampoco estaba disfrutando plenamente de aquello con lo que llevaba años soñando, la maternidad. ¿Y quién narices me había dicho a mi que podría con todo y que además me sentiría plena de ver lo bien que lo hacía? Pues supongo que yo solita. Yo o la sociedad en la que vivimos llena de imputs y ejemplos distorsionados de super mujeres triunfadoras y absolutamente estupendas y felices…

¿Y qué quiero decir con todo esto? Pues que a veces una retirada a tiempo es sin duda una victoria y dejar de exigirnos el 100% y establecer prioridades es algo que nos debemos a nosotras mismas.

Y en mi caso no ha pasado nada por trabajar a medio gas… o sí pero prefiero no pensar demasiado en la economía de momento, tampoco pasa nada si no he podido llevar cada mañana a mi hija al parque… o sí pero hay que aprender a pedir ayuda también y bajar un poco el listón de buena madre. Y lo que me ha estado agobiando últimamente, no pasa nada por llevar a mi bebé a la escuela infantil unas horas o decidir llevarla más horas de las que había planeado… o sí pasa, por ejemplo que por primera vez está malita y hace una semana que vuelvo a tenerla en casa a full time

Pero oye, la felicidad también puede estar en tener trabajo pendiente hace tres días si tienes lo más bonito que existe durmiendo encima tuyo. Porque eso, desde luego, hace que toda esta locura valga la pena. Porque sin ella no hubiera descubierto el mundo apasionante de la maternidad ni existiría este nuevo proyecto que espero me traiga de todo menos culpabilidad.

¡Gracias por leerme!


Carolina

 

Imagen: Paula Pellicer