Si por tu cabeza sobrevuela la idea de ser “madre emprendedora”, este post es para ti.

El título de esta entrada quizá te llame la atención o pienses que ya son ganas de desmotivar. Nada más lejos de mi intención; sigue leyendo y lo entenderás 😉

El caso es que, en los últimos años, en realidad más o menos desde que nosotros empezamos con bochi, e Instagram se convirtió en una herramienta más de trabajo, he visto proliferar un montón de cuentas que se denominan justamente así: MADRE EMPRENDEDORA. Cierto es, que la maternidad es enormemente creativa, que te cambia y que te crea unas necesidades que quizá nunca te habías planteado. Y que está bien reciclarse, dejar atrás trabajos incompatibles con tu nueva situación o incluso reinventarse, pero hacerlo de cualquier manera nunca va a funcionar (o por lo menos no a largo plazo).

Ni que decir tiene, que antes de dar mi opinión sobre el tema, quiero que sepas que te admiro, solo por plantearte este gran reto que es el emprendimiento, todas somos dignas de admiración. Pero porque quiero seguir viendo marcas a las que admirar, me gustaría compartir contigo lo que para mí son las 10 razones básicas con las que deberías contar antes de emprender:

1. MALDITO DINERO

Sí, siento empezar por aquí, pero, para empezar cualquier proyecto, por pequeña que sea, siempre, siempre, vas a tener que hacer una inversión inicial. De hecho, después de esa primera inversión, si todo va bien y empiezas a vender (sean productos o servicios), te pasarás bastante tiempo reinvirtiendo esas ganancias en nuevos materiales, herramientas, formación o productos para seguir creciendo.

Es importante que lo tengas en cuenta y te plantees si puedes permitirte ganar 0 o poco durante una temporada (a veces bastante larga). Si tienes un “colchoncito”, piensa en si realmente estás dispuesta a utilizarlo si es que te hace falta. Y si en tu hogar hay un sueldo fijo que no sea el tuyo, también es importante que lo tengáis en cuenta y sepáis que ese será posiblemente el principal aporte económico en casa durante X tiempo.

2. EMPRENDER ES SOLITARIO

De las frases más sobadas que existen en los manuales de emprendeduría pero tan cierta si no tienes la suerte de emprender junto a alguien más.

¿Sabes cuando acabas de parir, tu pareja ya se ha reincorporado al trabajo y tú te encuentras completamente sola porque tus amigas están también trabajando y no tienes con quién compartir lo que te pasa porque no pasas tiempo con nadie en tu misma situación? Pues esto es parecido, pero tu bebé es tu proyecto

¿Qué haces en ese momento? ¿Qué le dirías a una mamá reciente? Posiblemente se te esté pasando la palabra “tribu” por la cabeza y sí, has dado en el clavo. Rodéate de personas con las mismas inquietudes, con los mismos problemas, y sobretodo, localiza expertos que te puedan ayudar en lo que necesitas en cada fase de tu proyecto. Que a veces te sientas perdida, no significa que no puedas encontrar el camino porque alguien seguro que ha estado en tu lugar antes y podrá guiarte.

3. EN SERIO, ¿TIENES CLARO TU PROYECTO?

Esto puede ser muy obvio, pero nos llevan bombardeando tanto tiempo con lo bonito que es emprender, con lo valientes y capaces que somos, que se nos puede olvidar empezar la casa por los cimientos.

Vale, tienes claro que quieres un cambio de rumbo en tu vida profesional, quieres emprender porque te va a dar todo eso con lo que tanto sueñas… pero, para. Párate y piensa a qué exactamente le vas a poner todas tus horas, tu pasión y tu dinero a partir de ahora. De qué trata tu proyecto y quién lo necesita, a quién te vas a dirigir y qué les vas a dar. Sí, piensa en el producto o servicio final. Si es algo especial, original, único y factible en todos los sentidos, tienes algo muy muy bueno entre manos. Pero como todo está inventado (esto lo decimos mucho y yo en realidad me niego a aceptarlo), piensa en cómo ofrecer lo mismo que otros, pero a tu manera. Inspírate, pero busca la forma de ser ÚNICA.

4. SI ERES BUENA EN ALGO, EXPLÓTALO

Este punto, quizá es una extensión del anterior, pero creo importante explicarlo bien porque no todas sabemos hacer de todo por mucho que nos guste. Es decir, hobbies podemos tener muchos, pero, ¿se nos dan tan bien como para dedicarnos a ello?

A mí en mis ratos libres me gusta cocinar, y a veces hasta hago postres, pero nunca jamás se me ocurriría montar una empresa de catering. Es posible que a ti te guste hacer punto o coserle alguna prenda a tus hijxs, pero ¿realmente tu destreza está a la altura de poder vender esos productos? Con esto no quiero desanimar a nadie, todo lo contrario. Creo que algo vital en el emprendimiento es buscar en ti, buscar eso que se te da de coña, lo que tú sabes hacer que otras no y aplicarlo en tu nuevo proyecto. Quizá lo encuentras en tu profesión de siempre, en tu formación y solo tienes que adaptarlo a tu nueva situación. O quizá no tiene nada que ver y realmente tu corazón te dice que quieres dedicarte a tu hobbie o admiras tanto un determinado trabajo que deseas dedicarte a ello. Pero entonces te daré un consejo: FÓRMATE. Y ahora sí que permíteme ponerme seria, porque (y aunque de esto hablaré otro día) el emprendimiento está lleno de intrusismo laboral. Y eso, lo siento; es pésimo para todas.

5. SERÁS TU PEOR JEFA

Hay jefes y jefes… todos cojean de algún sitio, pero desde luego si hay una jefa que te va a exigir, que te va a criticar y que te va a hacer echar más horas que un reloj, esa eres tú misma, amiga. 

6. EL SÍNDROME DE JUAN PALOMO

Pues tal cual la frase de “yo me lo guiso y yo me lo como”, eso te va a pasar. Sobretodo al principio, cuando la economía no da para externalizar demasiado, lo harás TODO tú. Emprender puede sonar bonito, y dedicarte a lo que te gusta lo es y mucho, pero también debes saber que no, no en todo eres buena y mucho menos tienes los conocimientos necesarios para ello. Cuanto antes aprendas a delegar, mejor 😉

7. RODÉATE DE PROFESIONALES

Este punto, está muy relacionado con el anterior. Por ejemplo, si no sabes de números, lo más normal es que busques un gestor que te lleve el tema cuentas, o, si tus productos han de coserse y tú no sabes en exceso o no tienes esa máquina que necesitarías para un acabado profesional, necesitarás buscar a una costurera. Y si necesitas una imagen profesional, en serio, no es por barrer para casa, pero por favor, busca a un/a profesional del diseño

8. EMPRENDER NO ES UN JUEGO

Y en realidad, todo lo que te he dicho hasta ahora, no es por otra cosa que por esto. Emprender no es un juego, si te lo tomas en serio, lo conseguirás, pero si va a ser un pasatiempo, en eso se quedará. Eso sí, si tienes claro que va a ser un juego para ti, respeta al resto que sí se deja la piel a diario para pagar autónomos y dar de comer a sus hijxs con su esfuerzo. No copies, no tires precios, no restes valor a un producto que para otras marcas sí es importante.

9. LA CONCILIACIÓN SEGUIRÁ SIENDO UN PROBLEMA

Y aquí el golpe de realidad. Es muy probable que una de tus principales razones para emprender, sea poder conciliar.

Y sí, por supuesto que, trabajando para ti, no vas a pestañear a la hora de ir a por tu niñx al cole si está malitx, te quedarás cuidándolx y no tendrás que dar explicaciones a nadie. Pero ojo, piensa que haciendo eso, estarás dejando de trabajar ese día y que también vendrán otros en los que, si quieres que tu día sea productivo a nivel laboral, es posible que irremediablemente renuncies (sí, es la realidad de siempre) a ofrecerles ese tiempo de calidad que te gustaría.

10. ¡A POR ELLO!

Si tienes realmente claro todo lo anterior y aún así LO VES. Solo me queda por decirte una cosa: ¡ADELANTE! Mucha suerte, pero sobretodo, te deseo que todo tu esfuerzo te haga realmente feliz, porque la suerte nunca viene sin trabajarla antes 😉


Carolina